9.01.2006

Portnoy's complaint

Cumpliendo con mis intenciones de profundizar un poco en la obra de Philip Roth, leo por fin esta novela de 1969, que la crítica trató en su momento como "el libro sobre sexo más divertido jamás escrito". Es verdad que el monólogo del protagonista, un treintañero neurótico con un gran complejo de Edipo, es irónico y contiene algunos fragmentos brillantes por su capacidad de autocrítica y una mezcla de egoísmo y sentimiento de culpa muy interesantes. La madre de Alexander Portnoy es una pelirroja histérica que amenaza a su hijo con un cuchillo cuando a éste le da por no comer. El padre sufre estreñimiento crónico y es incapaz de suscitar la mínima admiración en ningún miembro de la familia. En medio de este difícil panorama, el protagonista de la novela desarrolla una personalidad marcada por el miedo, la represión, el ingenio, la autocrítica y una fascinación por el sexo descrita con detalle en el monólogo y que, en 1969, debió de resultar altamente revolucionaria, pero en la actualidad se queda un poco ñoña. En mi opinión, ahí es donde se aprecia claramente que la novela ha envejecido mal, como algunas de las primeras películas de Woody Allen, cuyos personajes guardan un cierto parecido con el protagonista. Si la novela, o más bien el carácter de Alexander Portnoy, no estuviera tan basado en el sexo, seguramente este envejecimiento sería mucho más digno, pero casi cuarenta años después de la publicación del libro, la educación sexual de la clase media occidental ha mejorado un poco (no mucho, pero sí un poco), y lo que antes escandalizaba o daba morbo ahora resulta casi ridículo.

En realidad, lo que más me ha gustado de la novela han sido los fragmentos de discurso en que Portnoy se pone serio a su pesar: la maravillosa explicación de las razones por las que un vecino suyo, apenas adolescente, se suicidó; el valiente reconocimiento de su incapacidad para formar una familia y cumplir las expectativas que su familia tiene puestas en él; el análisis de sus propias contradicciones acerca de lo que espera de la vida y lo que está dispuesto a arriesgar para conseguirlo... Esas son, en mi opinión, las mejores páginas del libro, lo cual no significa que quiera quitar mérito a los episodios más sexuales y las escenas más divertidas, a menudo sostenidas en diálogos muy rápidos e ingeniosos.

Hacia el final, Portnoy relata su viaje a la tierra prometida y su encuentro con una activista judía, una mujer mitad hippie mitad sargento. A mi juicio, la manera en que Roth aborada este viaje como final del monólogo y conclusión de la historia resulta un poco floja. Creo que el lamento del protagonista se merece un final más contundente, o más abierto, en fin, otra cosa distinta a esta especie de desembarco catártico que se acaba revelando totalmente inútil, puesto que Portnoy, evidentemente, no encuentra lo que estaba buscando a pesar de su empeño. Sería horrible si lo consiguiera, ya que el personaje perdería toda la credibilidad y la fuerza que ha estado forjando a lo largo de la novela frente a un doctor, podemos decir, poco útil. Los neuróticos incapaces, claro está, no se arreglan con viajes a la tierra prometida en busca de raíces inexistentes.

6 comentarios:

  1. Un pequeño comentario por la parte que me toca. ;)
    A posteriori, después de 37 años, Portnoy's complaint parece una primera toma de contacto con lo que serían sus temas recurrentes en el futuro. El final de la novela, algo decepcionante, cierto, parece augurar sucesivas continuaciones que jamás llegaron. Pero como bien relata Roth en algunas de las novelas narradas por Nathan Zuckerman, el éxito conseguido con Portnoy's, cambió radicalmente la vida de su autor. (También es posible que sea una de las nistificaciones propias de Roth, pero ese juego entre realidad y ficción acaba confundiendo a todo el mundo)
    El sexo ha seguido siendo uno de los temas principales de Roth, Kepesh en El Pecho y El Animal Moribundo y Sabbath en El Teatro de Sabbath, llevarán el tema hasta su último extremo: La muerte.
    A ver si tengo tiempo y escribo algo sobre el tema.
    Portnoy's ccmplaint es una confesión delirante e hilarante de alguien que pretende deliberadamente escandalizar. Ahora parece un tanto ingenuo en algunos spectos, pero dentro de su contexto creo que se entiende bastante bien.
    Bueno, que dije pequeño comentario...
    En fin, Blanca, anímate a dejar tus comentarios en El lamento.
    ;)
    Un saludo

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  2. Gracias, Portnoy.
    Sí, anímate y escribe algo sobre el tema. Yo me animaré también y dejaré alguna impresión.
    Un saludo,
    Blanca

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  3. Mm. Mi acuerdo general con los dos en cuanto a que el escándalo provocado en su momento por Portnoy's Complaint se apagó para siempre. Pero me parece que los libros no envejecen por cosas así, o al menos no todos. El estilo de esta novela, su lenguaje, su tono... creo que siguen siendo consistentes como para considerarla un buen libro. Siempre sospeché que el final es el que es de manera perfectamente intencional: no estoy seguro, pero un "lamento", en términos de Roth, empieza y termina así: caprichosamente.
    A la par, quizá este librito le sirvió a Roth para sacarse de encima una serie de cosas. Y como dice Portnoy, empieza a delimitar el escenario de una obra que luego creció en calidad y espesor.
    La neurosis es como una característica propia de la narrativa, por lo demás. No?

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  4. Hola, Puck,

    Claro que Roth debió de sacarse muchísimas cosas de encima con este libro, y de paso fijar su obra. Claro que en su contexto, que yo no conozco bien y no puedo establecer, fue sin duda una obra clave. Lo que yo he escrito aquí son simplemente impresiones de una lectura: quizá cuanto más se lee a Roth, más se aprecia su importancia y su consistencia...yo todavía estoy en proceso.

    Un saludo,

    Blanca

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  5. Que buen comentario,en serio,gracias;).

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  6. Gracias a ti, Rocamadour. Me alegro de que te haya gustado.

    Blanca

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