12.02.2005

Amantes y reinas

La historia de Francia desde el siglo XVI hasta el XVIII, con la Revolución Francesa y el guillotinamiento de María Antonieta como guinda, está enfocada de manera original en este ensayo de Benedetta Craveri (subtitulado El poder de las mujeres), que está teniendo un inesperado éxito en Italia y muy pronto aparecerá en español en Siruela y en el Fondo de Cultura Económica.

Merece la pena sumergirse en la historia con ensayos como éste, riguroso pero con un punto de chisme y picante, un lenguaje divertido pero de lo más cuidado...y es que el tema da para mucho. A pesar de que los libros "sobre mujeres de..." suelen ser peligrosos y hay que andarse con cuidado, aseguro que éste es una excepción: salvo en el capítulo primero, que hace las veces de prólogo y es en realidad prescindible, el discurso feministo-rencoroso-reivindicativo tan latoso y destructor de la buena literatura está bien ausente. Por tanto, el ensayo de Craveri es altamente recomendable para todos aquellos que deseen considerar por un rato que la historia no tiene por qué ser pesada y aburrida; muy al contrario, buceando apenas podemos encontrar joyas increíbles pero atestiguadas. De hecho, todo depende de la perspectiva de aproximación, y la que utiliza la autora en Amantes y reinas es sumamente interesante, impúdica y en ocasiones incluso morbosa, sin llegar a perder nunca el rigor. Cada capítulo del ensayo está dedicado a una mujer de la historia, desde Diane de Poitiers (amante de Enrique IV) hasta la reina María Antonieta (mujer de Luis XVI), ya sea por su condición de "favorita" del rey de turno o bien por tratarse de la reina consorte o regente. Así pasamos por Catalina de Medicis, a quien, en medio de terribles luchas entre católicos y protestantes, todos los hijos se le morían pese a recurrir con fervor a la magia negra, o precisamente por eso; también nos acercamos a la bella y tierna Ana de Austria, famosa por ser la reina de D'Artagnan y los Tres Mosqueteros (aunque, por cierto, Dumas no fue nada verídico en su novela); nos enteramos de los secretos eróticos de Madame de Montespan o Madame du Barry, una prostituta que acabó convertida en amante del insaciable Luis XV y que terminó guillotinada por culpa de su afición a las joyas, que la traicionó...
Normalmente, las amantes con sangre fría, apasionadas pero calculadoras y ambiciosas, como la célebre Madame Pompadour, podían permanecer veinte años al lado del rey y ejercer una notable influencia en las decisiones socio-políticas desde la sombra o a plena luz...Otras, las enamoradas e ingenuas como Louise de la Valliére, acababan encerradas en un convento. Los retratos literarios de estos personajes históricos, bien trazados y ensamblados en el marco político correspondiente y encadenados por escrupuloso orden cronológico, son un raro hallazgo al que resulta interesante asomar, aunque sólo sea para percibir la sensación de vacuidad e injusticia que puede producir el relato de los entresijos del poder en la Corte francesa. Ponen punto final al libro las últimas palabras de María Antonieta, que ante la muerte mostró un coraje grave y sereno del que nunca había dado prueba en vida:

"He sido condenada, no a una muerte vergonzosa, porque esta muerte es vergonzosa sólo para los criminales, simplemente a morir; inocente como soy, espero mostrar en el momento extremo la necesaria firmeza. Estoy tranquila como cuando la conciencia no lamenta nada; me disgusta profundamente abandonar a mis pobres hijos, que espero tomen ejemplo de nosotros ¡cuánto consuelo nos ha dado la amistad en las desgracias! (...) Que mi hijo no olvide nunca las últimas palabras de su padre: "No intentes nunca vengar mi muerte". (p.375)

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